Desapegarse con amor

13 abril 2020

Una de las grandes fuentes de sufrimiento es el apego a los demás y hoy quiero compartir contigo una de mis herramientas favoritas de cuidado propio que me ayuda a permanecer en mi centro y me recuerda que tengo una vida que vivir.

Has vivido alguna vez alguna de las siguientes situaciones o tal vez ahora mismo estás en unas circunstancias parecidas:

 – te preocupas excesivamente por una persona o un problema

 – te obsesionas con la gente y sus problemas y tratas de controlarlos

 – reaccionas sin pensar en vez de actuar por tu propia voluntad

 – te sientes dependiente emocionalmente de las personas que te rodean

 – te vuelves rescatador/a de las personas a tu alrededor

Quiero decirte que te entiendo porque yo misma hace años vivía así y lo único que conseguía era perderme, volverme loca y tener una vida ingobernable y caótica. El único que ganaba era mi ego actuando desde la soberbia de saber cómo tenían que ser las cosas.

¡Así que hoy te traigo buenas noticias!

¡No tienes que hacerlo!

¡Estabas configurad@ para actuar de esta manera eso es todo!

Preocuparse, obsesionarse y controlar no funciona porque son ilusiones mentales. Son trucos que construimos nosotros mismos desde la inconsciencia para sentirnos en control, pero lo único que hacen es mantenernos alejados de nuestra vida y de nuestra capacidad para pensar, sentir, actuar y cuidar de la persona más importante – yo mism@.

Si mi mente se preocupa no puede pensar en soluciones simplemente porque no puedo mantener dos pensamientos a la vez.

Y si mi energía está volcada en los asuntos de otra persona no estará disponible para mí y mis propios asuntos.

Podrías pensar que si te preocupas o te sientes mal por alguien o algo demuestras que te importa, pero de esta manera sólo agregas más energía densa al problema y lo haces crecer.

¿Entonces cuál es la solución?

Hay una herramienta mágica que se llama desapego.

Desapegarse significa que me concedo la libertad de ocuparme de mis propios asuntos porque en primer lugar está el amor por mi.

Significa que reconozco y acepto la verdad de que cada persona es responsable de su propia vida y libre de usar su poder a su antojo.

Desapegarse significa tener fe en mí, en Dios, Universo, Poder Superior (ponle el nombre que sientes), en las otras personas y en el orden natural de la vida. Es quitarme las manos de lo que no es mío y dejar de intentar solucionar algo que no me corresponde.

Y como consecuencia de comprender que tengo derecho a vivir mi propia vida puedo soltar también la culpa que me lo impide.

Entonces, ¿cómo me desapego?

Para hacerlo en primer lugar tengo que ser honest@ conmigo mism@ para aceptar que estoy apegad@ y esto me hace sufrir.

Después es necesario aprender a tener un sentido adecuado de la propiedad, identificar quién es el propietario de qué y luego dejar que cada persona posea la propiedad que le corresponde.

Eso quiere decir que si una persona tiene un problema, un sentimiento, una conducta inapropiada o está en negación esa es su propiedad. Que, si alguien ha elegido ser un mártir, estar inmerso en la negatividad o no se gusta a si mismo esa es su elección.

La felicidad, la desdicha, las creencias y los mensajes de la gente son propiedad suya. Las esperanzas y los sueños también.

¿Y qué es mi propiedad?

Mi propiedad incluye mis problemas, pensamientos, sentimientos, felicidad, desdicha, alternativas, esperanzas y sueños. La clave está en aprender cuidar bien de lo que me pertenece y dejar que cada cual haga su propio trabajo.

Sólo responsabilizándome y comprometiéndome de hacer bien mi parte es cómo podría contribuir a crear un nuevo mundo, más sano y feliz.

Así que ¿estás dispuest@ a usar el desapego para tener más paz y crecer en consciencia?

¿Quién es el propietario? es una pregunta que te puede ayudar.

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